Lucerna

La historia del «pequeño nido de madera de la cigüeña»

Los celtas fueron probablemente los primeros pobladores en el extremo norte del Lago de Lucerna. Al borde del río Reuss, en los extremos del puente llamado Reusssteg, se encontraron probablemente las primeras casas de pescadores, y en donde hoy se encuentra la iglesia de San Leodegardo surgió el origen de la ciudad. En el siglo VIII los monjes benedictinos fundaron el monasterio de San Leodegardo en el territorio de Lucerna y que a mediados del siglo IX fue adquirido por la alsaciana abadía de Murbach. En 1178, la parroquia de dicho monasterio pasó a ser propiedad de Lucerna y así, ese año fue el año oficial de la fundación de la ciudad. En 1291, el rey Rudolf von Habsburg asumió todos los derechos sobre el monasterio y la ciudad de Lucerna, sin embargo los ciudadanos buscaron su independencia haciendo un pacto en 1332 con los pueblos vecinos. La victoria de los confederados en la batalla de Sempach significó la libertad de la casa de Austria. La República de Lucerna se expandió increíblemente rápido y adquirió la inmediación imperial en 1415 del emperador Segismundo – del Sacro Imperio Románico Germánico. El siglo consecutivo, estuvo marcado por numerosas guerras, como la guerra de Borgoña o la guerra de Suabia. La peste bubónica golpeó la ciudad de Lucerna entre los siglos XIV – XVII y provocó una disminución del 40% de la población. El gobierno patricio de la Antigua Confederación Suiza gobernó a la ciudad-estado hasta finales del siglo XVIII dentro de un sistema aristocrático. A pesar de su posición dominante como centro de la Suiza católica, Lucerna contaba en el año de 1800 con una población de 4300 habitantes, un poco más, que de lo que se contó durante la Edad Media. Los tres kilómetros de que rodeaban la fortificación de la ciudad y sus 30 torres y puertas frenó el crecimiento de ésta, por lo que se le denominó el «pequeño nido de madera de la cigüeña».

Los celtas fueron probablemente los primeros pobladores en el extremo norte del Lago de Lucerna. Al borde del río Reuss, en los extremos del puente llamado Reusssteg, se encontraron probablemente las primeras casas de pescadores, y en donde hoy se encuentra la iglesia de San Leodegardo surgió el origen de la ciudad. En el siglo VIII los monjes benedictinos fundaron el monasterio de San Leodegardo en el territorio de Lucerna y que a mediados del siglo IX fue adquirido por la alsaciana abadía de Murbach. En 1178, la parroquia de dicho monasterio pasó a ser propiedad de Lucerna y así, ese año fue el año oficial de la fundación de la ciudad. En 1291, el rey Rudolf von Habsburg asumió todos los derechos sobre el monasterio y la ciudad de Lucerna, sin embargo los ciudadanos buscaron su independencia haciendo un pacto en 1332 con los pueblos vecinos. La victoria de los confederados en la batalla de Sempach significó la libertad de la casa de Austria. La República de Lucerna se expandió increíblemente rápido y adquirió la inmediación imperial en 1415 del emperador Segismundo – del Sacro Imperio Románico Germánico. El siglo consecutivo, estuvo marcado por numerosas guerras, como la guerra de Borgoña o la guerra de Suabia. La peste bubónica golpeó la ciudad de Lucerna entre los siglos XIV – XVII y provocó una disminución del 40% de la población. El gobierno patricio de la Antigua Confederación Suiza gobernó a la ciudad-estado hasta finales del siglo XVIII dentro de un sistema aristocrático. A pesar de su posición dominante como centro de la Suiza católica, Lucerna contaba en el año de 1800 con una población de 4300 habitantes, un poco más, que de lo que se contó durante la Edad Media. Los tres kilómetros de que rodeaban la fortificación de la ciudad y sus 30 torres y puertas frenó el crecimiento de ésta, por lo que se le denominó el «pequeño nido de madera de la cigüeña».